«La forma y la corrección con la que uno escribe dice mucho sobre una persona, lo que tiene que transmitir y lo que es como persona».
Estas palabras fueron pronunciadas hoy por la secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, Montserrat Gomendio, en la clausura del XIV Concurso Hispanoamericano de Ortografía, donde añadió: «En estos tiempos estamos experimentando una tendencia a través de las nuevas comunicaciones como los SMS o WhatsApp en los que se da cada vez menos importancia a la forma en la que se escribe. Y eso no es aceptable. Por eso es necesario que se dé mucha importancia a la forma de escribir y al estilo que se utiliza, ya que ese estilo es la forma en que se viste ese contenido y dice mucho de la validez del propio contenido».
¿Por qué se comenten tantos errores ortográficos? Una buena explicación, quizá la más importante, es que hay muchas personas que no tienen el hábito de leer, ya que quien lee asiduamente comete menos faltas ortográficas debido a que al leer se ven las palabras en su correcta forma de escritura, asociamos mentalmente la simbología ortográfica con la corrección en la escritura.
Un ejemplo gráfico de lo contrario es la cada vez más extendida costumbre de acortar los textos para expresarnos en las redes sociales, donde además no suelen respetarse las reglas gramaticales. Este es un problema grave, especialmente entre la población más joven, que elabora textos inverosímiles en aras a una supuesta comunicación más ágil, pero no mejor.
Errores ortográficos los vemos en todas partes: en la prensa, en la publicidad e incluso en los libros, ámbitos en los que, por desconocimiento o por economía de medios, la edición de textos ha decaído de forma alarmante. Pero es, quizá, en las redes sociales donde más se aprecia este desalentador fenómeno, producto en muchos casos de la escasa formación y cultura de los escribientes.
Escribir mal inconscientemente es un claro síntoma de ignorancia, que se corrige aprendiendo y, sobre todo, leyendo.