En cuanto acaba el libro y lo cierra ya lo ha olvidado por completo. De modo que observa un instante la cubierta, con curiosidad, y acto seguido busca la primera página y empieza a leerlo. Quim Monzó.

Pocas veces nos encontramos con una recreación literaria tan apropiada de la acción de leer como esta que nos ha dejado el escritor catalán.

En efecto, pues leer implica volver a leer, terminar un libro y comenzar otro o iniciar de nuevo la lectura del que tenemos entre manos. No importa cuántas veces leamos, cuántas veces repitamos los mismos actos lectores, las mismas palabras o nos encontremos una y otra vez ante las mismas situaciones, escenas o personajes, tramas o argumentos, porque en realidad siempre que leemos hacemos algo nuevo, pero también obtenemos algo distinto: un descubrimiento, un viaje, una idea, una iniciación… Esa es una de las magias de la lectura: renovar un acto manifiestamente repetitivo y ancestral, pero tan estimulante que no lo abandonamos.

En Academia Argia tratamos de motivar a los alumnos para que lean y descubran lo que ni siquiera viajando podrían descubrir: nuevos mundos. Sí, porque cada autor nos revela y nos regala su creatividad, recrea para nosotros su personal planeta, nos guía por él y nos presenta a sus imaginados personajes. Nos regala su mundo, en definitiva. Y hay millones de ellos. Cada libro contiene uno.

Nuestra Escuela de Literatura tiene entre sus objetivos ayudar a los alumnos que se inscriban a descubrir lo que hay en esos cosmos tan personales y únicos, a la que vez que tan universales.

Así que, anímense. Sean bienvenidos. Pasen y lean.