Cuando pusimos en marcha Academia Argia dijimos que no lo hacíamos para convertirla en un contenedor de estudiantes.
Por eso mimamos el concepto “formación integral”. Para probarlo, incluimos en nuestra programación las Escuelas Temáticas.

En tiempos como estos pensamos que hay muchos padres preocupados por la educación de sus hijos más allá del currículo escolar. Nosotros pensamos lo mismo, y además echamos en falta una formación más reflexiva, que ayude a niños y a jóvenes a pensar por sí mismos, a discurrir, a preguntar, a debatir, a ser poseedores de un bagaje cultural propio de personas formadas. Esa es la idea en la que nos educaron y con ella nos gusta educar.

Las Escuelas Temáticas centran la atención en las áreas humanísticas, probablemente el ámbito académico más perjudicado por las políticas educativas.
Nuestro criterio es que los estudiantes no solo deben estudiar, aprender fórmulas o memorizar textos. También deben tener la oportunidad, e incluso el derecho, de recibir una educación que les ayude a entender el mundo, que les aporte la sabiduría y el conocimiento necesarios para sentirse útiles como personas y con capacidad crítica como ciudadanos.

Es verdad que nadie es perfecto ni lo será nunca. Sin embargo, sí podemos ser mejores.