Navegar por Internet es pan comido cuando se hace con prudencia y sentido común, pero también puede convertirse en un viaje accidentado con graves consecuencias si, como quien conduce un coche, no lleva puesto el cinturón de seguridad. Algunas personas toman clases de informática con el interés centrado en aprender a bajar documentos -películas, por ejemplo- y desdeñan la necesidad de hacerlo con seguridad porque les parece más engorroso. Cuando se les habla de los antivirus, algunos ponen cara de extrañeza, como si no fuera con ellos o se les hablara de algo ignoto.
Al margen de consideraciones éticas o legales, que también deben tenerse en cuenta, navegar por Internet para bajar copias de archivos colgados en la Red requiere tomar medidas de seguridad esencialmente idénticas que cuando nos disponemos a salir a la carretera conduciendo un coche, una moto o una bicicleta, o simplemente cuando caminamos por el arcén. Como mínimo, hay que llevar siempre puestos el cinturón de seguridad, el casco o un chaleco reflectante. Y cuando se les explica que para navegar con seguridad por Internet debemos “ponernos” lo que llamamos genéricamente “antivirus”, algunos -los menos avisados, la verdad- te miran como si les estuvieras hablando de la estratosfera.
Hay que tener paciencia y explicar con símiles bastante básicos y de manera simple la trascendencia que puede tener la elección equivocada. Si esta es bajarse cualquier archivo sin haber instalado antes un antivirus, el riesgo puede equipararse a tener sexo con un extraño sin utilizar condón. Posible consecuencia: se puede contraer el virus que le transmite el otro. Este paralelismo parece ser convincente. Y entonces surgen las preguntas claves: ¿qué antivirus y cómo lo instalo?
Para navegar por ese mar también hay que saber, como mínimo, cómo se cogen los remos. Otra cosa es remar bien. Llegados a este punto, se pueden elegir varias opciones y orientar sobre lo que puede ser recomendable, teniendo en cuenta, como ya se ha dicho, ciertas consideraciones éticas y legales que cada cual debe ponderar.
Entre esas opciones cabe buscar páginas especializadas en las que se nos informen de las características de distintos antivirus, cuyos fabricantes suelen ofrecer una versión libre para descargar en el ordenador. Hay publicaciones en red como Xataka, PCactual o MuyComputer que analizan las novedades de esos productos e incluso hacen comparativas entre ellos, puntuando distintos aspectos que consideran fundamentales para la navegación. Páginas web como Softonic hacen lo mismo, pero además ofrecen la posibilidad de descargar la versión libre, gratis o de prueba de determinados programas de seguridad.
¿Y qué programa es el mejor?, preguntan los alumnos menos informados. Es difícil dar una respuesta certera. Depende de lo que vayamos a hacer. Si solo vamos a navegar por las páginas, posiblemente sea suficiente con una versión libre; pero si pensamos en hacer compras por Internet o en transacciones bancarias, seguramente lo más conveniente es disponer de una versión completa que garantice la confidencialidad de los datos que vamos a introducir en la página en la que vayamos a operar. Generalmente, son las versiones de pago de los antivirus las que ofrecen las utilidades más completas. Algunas destacadas pueden ser Bitdefender Total Security 2014, Kaspersky Pure 3.0, AVG Internet Security 2014, Symantec Norton 360 o McAfee Total Protection 2014, que también suelen tener versiones para móviles y tabletas.
Sexo y dinero. Cuando se mencionan estas dos palabras y las relacionas con seguridad, la gente suele prestar atención y tomarse en serio la navegación segura por Internet. Ya es un logro.